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Esteribar cuenta con una gran riqueza natural.
Espléndidas hayas al norte, robles, pinos y bojes hacia el sur, alisos,
fresnos, chopos y álamos en las orillas del Arga... conforman una
variada flora. |
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Aliso:
árbol de mediano tamaño (hasta 20 m.), muy común
en las orillas de nuestros ríos.
Se alinea en las orillas formando las alisedas.
Coloniza suelos muy pobres y escasos de materia orgánica, ya
que es capaz de fijar el nitrógeno atmosférico, de ahí
su importancia ecológica.
Su madera de tonos rojizos, se usa para imitar
al ébano, al aire se pudre pronto, pero sumergida en el agua es
muy duradera.
Su leña se usaba para hornos de pan y para
los asados porque desprende gran cantidad de calor aunque arde muy deprisa.
Su corteza contiene tanino, por lo
que se utilizaba para el curtido de pieles, en veterinaria, en tintorería,
y en farmacia. |
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La diversidad faunística es también enorme: ciervos, jabalíes,
corzos, zorros, ardillas, buitres, truchas o barbos son algunos ejemplos
de ello. |
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Ciervo:
Puede llegar a pesar 250 Kg. y medir hasta 1,5 m. de altura. Los grandes
machos lucen grandes cornamentas ramificadas, que cada año se desprenden
de sus testas.
Son vegetarianos y se alimentan de hierba, brotes de árboles
y frutos.
En otoño tiene lugar el celo (la berrea): los
machos con sus berridos llaman a las hembras, marcan el territorio y se
disputan con violencia el privilegio de aparearse con ellas, un espectáculo
de la naturaleza que cada año atrae a gran cantidad de curiosos.
El ciervo habita en toda la zona norte, con desigual
densidad, los terrenos de hayedo. Sin enemigos naturales
(el lobo fue extinguido), la selección natural por las duras condiciones
meteorológicas invernales así como la caza, regulan su población.
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